Buscar este blog

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Clodoveo, el Rey Franco

Clodoveo I: Fue rey de los francos (481-511) y primer monarca destacado de la dinastía Merovingia. Sucedió a su padre, Childerico I, como rey de los francos salios. Su mandato se centró fundamentalmente en unir a los francos salios del norte del Rin con los francos ripuarios del bajo Rin. Comenzó con una victoria en el año 486 sobre Siagrio, el último gobernador romano en el norte de la Galia. En torno al 493, cuando se casó con la princesa burgundia Clotilde (posteriormente canonizada como santa Clotilde), Clodoveo había derrotado a muchos príncipes de escaso rango cuyos territorios rodeaban su capital, situada en Soissons. Más tarde entró en conflicto, en el 496, con la confederación de tribus germánicas conocidas como alamanes, que habitaban las tierras orientales de sus dominios. Según la leyenda, pudo derrotar a su enemigo gracias a la invocación a Dios que hizo su esposa, de religión cristiana. Clotilde fue ciertamente un instrumento clave en la conversión de Clodoveo al cristianismo siendo bautizado en el 496. Llegó a ser la principal figura del cristianismo de toda la Galia y recibió el apoyo de la Iglesia en todas sus campañas. Continuó luchando contra los alamanes, quienes fueron sometidos completamente hacia el año 506; al año siguiente, los visigodos fueron derrotados de forma decisiva cuando su rey, Alarico II, fue muerto por Clodoveo en la batalla que tuvo lugar cerca de Poitiers, en Vouillé. Clodoveo convirtió París en la capital del reino franco, el cual abarcaba entonces la mayor parte de la actual Francia y el suroeste de Alemania. De acuerdo con la costumbre salia, repartió su reino entre sus cuatro hijos.


Fuente: Nabuko

martes, 1 de noviembre de 2011

Conversión al cristianismo de los bárbaros

Ya antes de San Gregorio la Iglesia había obtenido dos triunfos importantes con las conversiones de los francos, en la época de Clovis, y de los visigodos, en tiempos de Recaredo; el siglo VI había sido, pues, fértil en conquistas espirituales para la Iglesia, que contaba ahora con la adhesión de los dos reinos romano - germánicos más importantes.
            Por su parte, San Gregorio se preocupó por lograr la conversión de los anglosajones; enviado por él, el monje Agustín predicó la doctrina cristiana en los reinos sajones y logró los primeros éxitos, fundando luego el arzobispado de Canterbury. Más tarde fueron convertidos también los anglos.

Finalmente, en el siglo VIII y con el auxilio de los Heristal, el papado emprendió la conversión de las otras conversiones germánicas que permanecían en el paganismo, especialmente los sajones; el triunfo de sus planes se debió a la tesonera acción de San Bonifacio y al apoyo de los conquistadores francos.


Fuentes: Alipso

lunes, 31 de octubre de 2011

domingo, 30 de octubre de 2011

Cisma de la Iglesia católica

El Cisma de Oriente y Occidente, es el nombre dado al evento de mutua excomunión que separó al Papa y a la cristiandad de Occidente, de los patriarcas y cristiandad de Oriente, especialmente del principal de ellos, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla.

Controversia filioque
En el año 589, durante el Tercer Concilio de Toledo, se produjo la añadidura del término filioque (traducible como "y del Hijo"), por lo que el Credo pasaba a declarar que el Espíritu Santo procede no exclusivamente del Padre, sino del Padre y del Hijo:
“et in Spiritum Sanctum, dominum et vivificantem, qui ex Patre Filioque” procedit ("y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo")

Cisma
En el año 1054, el Papa León IX quien, amenazado por los normandos, buscaba una alianza con Bizancio, mandó una embajada a Constantinopla encabezada por su colaborador, el cardenal Humberto de Silva Candida. Los legados papales negaron, a su llegada a Constantinopla, el título de ecuménico al Patriarca Miguel I Cerulario y, además, pusieron en duda la legitimidad de su elevación al patriarcado. El patriarca se negó entonces a recibir a los legados. El cardenal respondió publicando su Diálogo entre un romano y un constantinopolitano, en el que se burlaba de las costumbres griegas y, tras excomulgar a Cerulario mediante una bula que depositó el 16 de julio de 1054 sobre el altar de la Iglesia de Santa Sofía, abandonó la ciudad. A su vez, pocos días después (24 de julio), Cerulario respondió excomulgando al cardenal y a su séquito, y quemó públicamente la bula romana, con lo que se inició el Cisma. Alegaba que, en el momento de la excomunión, León IX había muerto y por lo tanto el acto excomunicatorio del cardenal de Silva no habría tenido validez; añade también que se excomulgaron individuos, no Iglesias.
Las causas primarias de la cisma fueron sin duda las tensiones producidas por las pretensiones de suprema autoridad (el título de "ecuménico") del Papa de Roma y las exigencias de autoridad del Patriarca de Constantinopla. Efectivamente, el Obispo de Roma reclamaba autoridad sobre toda la cristiandad, incluyendo a los cuatro Patriarcas más importantes de Oriente; los Patriarcas, por su lado, alegaban, según su entendimiento e interpretación de la Sagrada Tradición Apostólica y las Sagradas Escrituras, que el Obispo de Roma solo podía pretender ser un "primero entre sus iguales" o "Primus inter pares". Por su parte, los Papas, según su interpretación de la Tradición Apostólica y las Sagradas Escrituras, declaraban que "es necesario que cualquier Iglesia esté en armonía con la Iglesia (de Roma), por considerarla depositaria primigenia de la Tradición apostólica" (San Irineo de Lyon, s. II d. C.). También tuvo gran influencia el Gran Cisma en las variaciones de las prácticas litúrgicas (calendarios y santorales distintos) y disputas sobre las jurisdicciones episcopales y patriarcales.
Tanto la Iglesia Ortodoxa como la Iglesia Católica Romana, reivindican también la exclusividad de la fórmula: "Una, Santa, Católica y Apostólica" implicándose cada una como la única heredera legítima de la Iglesia primitiva o universal y atribuyendo a la otra el haber "abandonado la iglesia verdadera" durante el Gran Cisma.



sábado, 29 de octubre de 2011

Música

La música sacra o cantos gregorianos eran muy frecuentes en la edad media, algunos ejemplos son:



____________________________________________________________________________



jueves, 27 de octubre de 2011

Inquisición

La reaparición del comercio, la industria, la vida urbana, así como el desarrollo de burgueses, influyeron en la Iglesia. Aparecieron nuevas ideas sobre la pobreza, basadas en interpretaciones libres de los Evangelios, que combatían el enriquecimiento de los burgueses. Como algunos de los que predicaban tales ideas pusieron en duda la autoridad del Papa y ciertos dogmas, fueron declarados herejes. Para combatir esos "errores" contra el dogma católico - así los consideraba la Iglesia católica de la época -, el Papa Gregorio IX estableció el Tribunal de la Inquisición, en sus Bulas de 1233.


En un sentido, el Tribunal de la Inquisición representó un avance en los procedimientos judiciales de la época (por ejemplo, había que probar con testigos y documentos una acusación y el acusado tenía su defensor), sin embargo, ello fue anulado por la utilización de la tortura como medio para lograr que el acusado se retractara de la herejía. Finalmente, los condenados eran quemados vivos en la hoguera.


Desde el siglo XIII, los jueces de la Iquisición juzgaron y condenaron a la hoguera a cuantos difundían lo que ellos consideraban herejías. Tal fue el caso de los cátaros (presentes en parte de Francia y España), quieres como cristianos, realizaron una interpretación propia y alternativa de la Biblia contrapuesta a las creencias cristianas fundamentales. Entre otras cosas, propusieron un modelo de salvación basado en un único sacramento, el bautismo del Santo Espíritu. Los cátaros fueron perseguidos y varios de ellos condenados a la hoguera, especialmente durante el siglo XIII.


Fuente: LibroDeClasesTerceroMedio